Al comenzar el siglo XVI, existían en Asia y África unos grandes imperios que, en fuerza militar, organización política, desarrollo económico y esplendor cultural, no sólo no estaban por debajo de los europeos, sino que en muchos aspectos los superaban. El intento de aplicar la periodización al uso en la historia europea, ya discutible para ésta, es perfectamente inadecuado cuando salimos de ella, por lo que resulta forzado ceñirse a los siglos XVI y XVII, corte que en sí no significa nada en cada una de las áreas que vamos a tratar.